martes, 10 de diciembre de 2013

COSAS QUE NO AGUANTO EN UN POEMA. diciembre de 2013. (a mi primo Miguel d'Ors. Y a mis amigos y poetas Antonio Fernández Heliodoro y Marcio Catunda).

COSAS  QUE  NO  AGUANTO  EN  UN  POEMA

A mi primo Miguel d'Ors. 
Y a  mis  amigos y poetas Antonio Fernández Heliodoro y Marcio Catunda. 


Que suceda en Oriente Medio.
Que pretenda ser original y nuevo.
Que hable de un amor perdido, o de hojas en otoño, o de alguien muerto.
Que lleve puntos suspensivos al final del verso (salvo en los míos…)
Que abuse del azul, o también del blanco o del negro.
Que quiera emular a Jaime Gil de Biedma.
O menos aún a Antonio Gamoneda. 
Que le pueda gustar a Luis Alberto de Cuenca,
 o, tal vez, incluso a Luis Antonio de Villena.
Que esté escrito en pareados.
Que sea bueno pero no sea mío.



Carlos d'Ors. diciembre de 2013. 
(para el poemario en preparación PAISAJISMOS)

LOS POETAS DE MI VIDA. UNA ANTOLOGÍA PERSONAL. Javier PÉREZ-CASTILLA.

Javier PÉREZ-CASTILLA


El gran poeta y amigo Javier Pérez-Castilla sigue la lección dorsiana en sus poemas de elevar desenfadada, irónica
 y a veces crudamente la "Anécdota a Categoría", de escribir poemas que son -como él mismo escribe- "Fogonazos dispersos de una película sin título". 
Como el magnífico que incluyo aquí titulado precisamente "Anécdota". 


ANÉCDOTA
LO peor de las olas, como los recuerdos, es que siempre chocan contra los mismos arrecifes. 
Esto sería un buen argumento para un poema, acaso para una novela, 
si no fuese tan dramáticamente cierto. 

AHORA, por evocar algo, vuelven a golpear en mi cabeza 
las imágenes de aquel verano en La Borgoña. 

Hace menos años de los que tú crees, llevabas un bañador naranja
y tomabas el sol con un libro de Catulo bajo el brazo. 
Estaban contigo varios amigos, desfigurados ya sus rostros por el olvido. 
Alquilasteis un barquito (bueno, en verdad, no era tan pequeño) 
que avanzaba por el Loira, partiendo en dos mitades la epidermis del río. 

Tú tomabas el sol, solo, en la cubierta. El barco atravesó una esclusa. 
Amarraron. 

LUEGO llegó el "bateau" de ellas. Eran alemanas, o al menos eso parecían. Dos mujeres maduras y dos jóvenes. Todas con los pechos descubiertos. 

Y es curioso la nitidez con que recuerdo esta imagen. 
Hay que ver con qué pasiva intensidad aparece hoy ante mí 
la vieja estampa: Cuatro mujeres, pechos descubiertos y miradas ambiguas. 

ACASO escribir tan sólo sea eso: Fogonazos dispersos de una película sin título. 


(En el poemario "LOS AZOTES CARNALES" . Ed. Libertarias/Prodhufi, 1993, pp. 42-43.)

lunes, 2 de diciembre de 2013

Recuerdo de mi INFANCIA. 1977. (Poema III de mi Antología Poética HECHIZOS, AMARES Y DELIRIOS, 1994. Ediciones Libertarias. )






Mi hermano Alfonso, compañero de infancia y juegos, a la izquierda y delante mío,
 y yo, el rubito de la derecha, en 1954. 

RECUERDO DE MI INFANCIA
(a María Sangüesa y a José Cereijo que, especialmente ellos aunque muchos más, 
me han hecho revivir la poesía con pasión  estos últimos años)

En la savia de las hojas se posan las mariposas
que, gustosas, chupan el néctar de la flor. 
Juegan los pájaros con sus trinos. 
las hormigas -ta-ra-ta-tán-...
llevan sus pepitas al agujero. 
Los gusanos depositan sus huevos 
y se meten en sus capullos
para reposar su propia vida.
Las flores se muestran coquetas con el sol. 
Quema el sol. el niño coge un puñadito de tierra. 
se le escapa de las manitas: el viento se la lleva. 
Saca del hoyo un escarabajo verde intenso y dorado,
lo mete  en su ombligo; cosquillas le hace. 
Una niña corre. ¡Zas!, se cae. 
El caramelo deja su estela sobre la arena. 
La niña llora lágrimas de cangrejo. 
El sol se ríe; de ella, claro. 
Un "angelito" la consuela, porque estaba triste. 
Yo no lloro. es la pupa que me hace llorar. 
¿Quién tuvo la culpa?
Sol que quemó tierra y la tierra que quemó rodilla. 
la niña se queda con sus brujas y cocos. 
Los ángeles empiezan a jugar a los bolos. 
Caen hilos finos de agua. Y mientras se queda el soldado raso
ligando con la "tata". 
Y el tío-vivo sigue girando...

Carlos  d'Ors. escrito en 1977. 

(de mi Poemario HECHIZOS, AMARES Y DELIRIOS, 1994. Ediciones Libertarias. )


LOS POETAS DE MI VIDA: ÄNGELES FERNANGÓMEZ. Ballet de Invierno.

ÁNGELES  FERNANGÓMEZ


¿Han visto algo más bello y poético para estos días de Pre-Navidad y nieve que este poema 
"Ballet de Invierno" de la gran poeta Ángeles Fernangómez? Parece un cuento de Andersen.


BALLET DE INVIERNO

Amaneció, y había blancas bailarinas por el aire.
Chocaban con mi cara sus cancanes, como besos.
Rozaban mi pelo, se elevaban, 
como el vuelo de un Degàs.
Y descendían. 

En pirueta,
descendían. 

Lentamente,
descendían.

Fríamente,
descendían
como lluvia algodonada en rebelión de ingravidez.

El parque se cubrió de bailarinas blancas.
Aquella noche, el mendigo durmió muy acompañado,
pero tanto beso blanco, lo mató.

jueves, 28 de noviembre de 2013

LA INFANCIA AÑORADA . 2010. (Poema en el poemario inédito ECLIPSE TOTAL)

LA INFANCIA AÑORADA 
                      
                                              a Ángeles Fernangómez y Debora Pol, con mi devota admiración.




Instalados en lo anodino de nuestra madurez, 
alejados tanto del fulgor de nuestra niñez, 
¿es posible aún reencontrar el misterio
de todas aquellas cosas que emergían
de nuestros pozos sin fondo?
***

¿Rememorar con los flashes de la memoria
aquellos paisajes, aquellos retratos, 
aquellas escenas de interior o al aire libre
de nuestra infancia olvidada?
***

¿Es posible volver a escuchar el eco
de aquellas voces dulces, serenas, fuertes
que emitían maravillosos mensajes de amor, 
cuentos de ansias hechas realidad, 
atractivas órdenes de autoridades supremas?
***

¿Es todavía alcanzable evocar nuestros pasos y paseos?
¿Nuestros andares de  peleles, de marionetas sin hilos?
¿Aquellos andares que eran majestuosos reyes, 
soldados valientes o héroes vencedores?
***

¿Podremos reencontrar aquellos tesoros sin precio?
¿Aquel jabón, aquella piedra, 
aquel trozo de tela o caja de cartón?
¡Ah, quién pudiera volver 
a la añorada infancia perdida!


Carlos d'Ors

                                                                        (de mi poemario inédito ECLIPSE TOTAL .2010). 

Leído en el recital "INFANCIA Y LITERATURA" el día 27 de noviembre de 2013, 
en el café literario EL DINOSAURIO ESTABA ALLÍ de Madrid. 

viernes, 22 de noviembre de 2013

UNA ESTRELLA A LA ORILLA DEL MAR. (Poema). Noviembre 2013.

UNA ESTRELLA A LA ORILLA DEL MAR

A ella, ya sabe quién...


Había una estrella a la orilla del mar el otro día.

Era mucha la luz que en la playa, en el agua, refulgía.

La hice señas 
pero no hizo caso. 

Busqué  su risa 
pero me hirió su luz sin iluminarme.

La perseguí 
pero huyó de mí. 

Sentí la dicha de amarla
pero escapó entre nubes a su cielo. 

Ya sólo aquella estrella en mi corazón refulgía.

Lloré amargamente en aquella playa ahora sin orilla.

Y mis lágrimas saladas formaron otro mar, otra playa, y otra orilla. 

Ahora en la orilla, en el agua, otra estrella refulgía. 


                                             Carlos d'Ors. 
                                            noviembre 2013
                                                 (para el poemario Paisajismos)



miércoles, 20 de noviembre de 2013

LOS POETAS DE MI VIDA. Una Antología Personal: ÁNGELES FERNANGÓMEZ


Ángeles  FERNANGÓMEZ




Verdadera líder de la Poesía, ama de un modo salvaje y entregado a la Poesía y a los Poetas. Y se funde con la naturaleza, con la vida y con las personas a través de sus sensuales y apasionados poemas como éste sobre su Hijo y el Mar dedicado a su padre y a su hijo. 





MI HIJO Y EL MAR

                                                A mi padre
                                                 A mi hijo
Ahí duerme mi hijo
y yo le miro desde el mar,
Ahí duerme mi hijo
y yo le miro desde el mar,
dentro del mar.
A un paso de mi mano, frente al mar.
Nado a su encuentro fundida con el mar.

Distingo su balcón de blancos filos,
abanicado por  palmeras.

Voló,
y fue a posarse al borde mismo de una isla.
Se quedó
mirando al mar.

Me sumerjo y emerjo para verle desde el agua.
Olas golpean mi espalda y
el agua me permite ingravidez.

Y se me antoja
que el mar fuera su padre
y llegara al mar mi hijo
en busca de respuestas
que le diera el mar.
dentro del mar.
A un paso de mi mano, frente al mar.
Nado a su encuentro fundida con el mar.

Distingo su balcón de blancos filos,
abanicado por  palmeras.

Voló,
y fue a posarse al borde mismo de una isla.
Se quedó
mirando al mar.

Me sumerjo y emerjo para verle desde el agua.
Olas golpean mi espalda y
el agua me permite ingravidez.

Y se me antoja
que el mar fuera su padre
y llegara al mar mi hijo
en busca de respuestas
que le diera el mar.

                                                       Día del Padre, 19 de marzo de 2013